CUANDO NO SOLO SE TRATA DE PENSAR POSITIVAMENTE

En cierta ocasión estaba leyendo un artículo muy interesante sobre el pensamiento, redactado por la Psicoterapeuta María Ibañez, en este escrito se afirmaba que el pensamiento positivo en si no funcionaba, y la verdad al principio tuve el impulso de expresar mi rotundo desacuerdo sobre el mismo, ya con cabeza fría y después de una lectura a conciencia no pude estar más convencido de que la profesional tenía razón.

Quiero resaltar que sigo pensando que nuestras ideas, frases y expresiones deben estar acompañadas de una actitud positiva, ¿dónde está la semilla de todo esto? En nuestro pensamiento por supuesto, contar con un enfoque positivo en un alto porcentaje de nuestro diario vivir facilita nuestras cosas, permite que nos desempeñemos mejor en las labores que emprendemos a diario, porque no hay nada más poderoso que una mente confiada y llena de buena energía para ejecutar todas las acciones y originar las tantas ideas que se cruzan en nuestra “cabeza” a diario. Pero hay algo más, algo mas allá de solo pensar de forma positiva, ya te lo contare…

Te doy un ejemplo de esto: Cuando alguien pierde el empleo y su meta es no dejarse abatir por la aflicción que esto implica (es normal sentirse así, somos mortales), el generar ideas positivas y motivadoras en si no soluciona nada, es cierto que el calor del momento puede conllevar a la persona a sentir cierto bienestar pero se corre el riesgo de que esta no dure mucho y en unos cuantos momentos se puede estar ante una sensación algo negativa, situación bastante contraria a lo que se quiere sentir. Es aquí, en situaciones similares, donde necesitamos otro tipo de fuente de energía: El pensamiento Productivo.

El pensamiento productivo es el siguiente escalón en la evolución del pensamiento, un paso más allá del pensamiento positivo, en esta escala no solo contamos con una motivación que nos provee de fuerza y energía, sino que además integra la acción, la mente guiada hacia un propósito definido. Es aquí cuando surge una verdadera revolución en nuestro pensamiento.

Hay que tener un pensamiento positivo, si, lo creo, lo afirmo y así lo ejecuto día tras día, pero es necesario ir un poco mas allá y avanzar hacia la acción, ese tipo de pensamiento, productivo claro está, que nos lleva a adquirir confianza, a explorar, a descubrir, a saber que tenemos el control de nuestra vida. En el ejemplo anterior este tipo de pensamiento nos lleva a enfrentar nuestra realidad, a aceptar las cosas como son, a forjar ideas y construir modelos de pasos a seguir con nuestra situación actual de desempleo, y no se abandona la actitud positiva por supuesto, es una ventaja para afrontar nuestra vida diaria, me quede sin empleo lo sé, una situación muy común en la vida de la mayoría de personas, pero es hora de apalancarse en una buena actitud y pensar en las alternativas de solución que tenemos a nuestro alcance, y las que no están a nuestro alrededor pues podemos idear métodos para acercarlas y conseguirlas.

 

TIPS PARA LLEGAR AL PENSAMIENTO PRODUCTIVO

Explicado lo anterior te brindo 3 consejos para alimentar este tipo de pensamiento tan importante en el orden de fortalecer nuestra mente y actitud, hay muchos más, pero si te centras en estos tres y los practicas por lo menos durante 21 días seguidos veras un cambio increíble en tu mentalidad:

  1. Reflexiona sobre todo aquello que ronda tu mente. Esmérate por poner especial atención a cuáles son tus preocupaciones, que está causando determinada preocupación en tu vida. Percibe en gran manera tus sentimientos, indaga a fondo el porqué sientes esto o lo otro, ¿es ira, miedo, decepción? Aprende a escucharte, a leerte, a “desmenuzar” tus sentimientos.
  2. La clave está en las preguntas que nos hacemos, dejemos de usar tanto la palabra “qué” (“¿Qué me pasa?, ¿Qué quiero?, ¿Qué tengo? “), trabajemos en usar más la palabra “cómo” (“¿Cómo conseguir eso?, ¿Cómo alcanzar mis objetivos?, ¿Cómo ganar más dinero? “).
  3. Leer, leer mucho, la lectura te abre la mente, te permite explorar nuevas opciones, te regala ideas grandiosas, aumenta tu entusiasmo, despeja tus sentidos. Trata de absorber libros cuyas temáticas sean el crecimiento personal, uno de mis favoritos es “Piense y Hágase Rico” de Napoleon Hill, es simplemente edificador y nos ayuda con el tema propuesto en el presente artículo.